Fuerza de juventud

Luis Barragán

Las nuevas generaciones merecen otro país al que aportar toda su formación, esfuerzo y emoción. Lo han vivido, por siempre, bajo una dictadura de la ruindad, la desesperanza, el desasosiego, la demagogia, pretendiendo condenarlos al hambre y a la barbarie.

Nunca supieron de comicios libres,  legítimos  y pulcros, zarandeados por un régimen de fuerza, el que violentamente ha deseado desalojarlos por siempre de la calle y, además, desterrarlos del país. Y, aunque no fuese la vocación, responsablemente asumen asumido un compromiso firme por la libertad y la democracia, concibiendo y propulsando una política que – ante todo – es de ciudadanos.

Para ellos, animados por una profunda y corajuda convicción, el venidero 20 de mayo será el último fraude electoral que atestigüen. No sólo desconocerán el llamado de un CNE que lo saben de capitostes de Miraflores, desoirán los cantos de sirena de quienes ultimaron a su generación sobre el pavimento, o largarán al carajo a los sonreídos colaboracionistas de la hora, sino que conjugarán sus mejores esfuerzos por lograr la propia dimisión de la dictadura, la del cabecilla y sus secuaces.

Y es que, con la fuerza que da la fe, los más jóvenes entre los jóvenes unirán la suya a la de  todo un pueblo que, en su ascenso ciudadano, ya coincide con la que institucionalmente expresan los civiles y militares, deseosos de una pronta transición democrática. Se saben con un sólido respaldo internacional para escribir, haciéndola, las nuevas páginas de la historia que protagonizan con sus dolores y alegrías.

En una conjunción de esfuerzos y desafíos, providencialmente contamos con el futuro que hace de la libertad y de la democracia, una devoción. El 20 de mayo, con el empuje de los más jóvenes entre los jóvenes, le daremos un espléndido impulso a la lucha, logrando que dimita una dictadura que quiso ser su sepulturero.