El dedo giratorio: ahora, Nitu

Luis Barragán

Un ministro más, un ministro menos, da igual. De Maduro hacia abajo prosperan las acusaciones más disparatadas contra la oposición más consecuente e indoblegable, empleando los más pueriles “indicios” y prefabricando las más torpes “pruebas” que incluye viejas fotografías y grabaciones editadas interesadamente.

El dedo acusador gira con aparente vocación aleatoria y señala un nombre a la espera de otro, aterrorizando psicológicamente al resto de la humanidad que, de pronto, sin los requisitos del caso, pueden verse allanados en sus hogares. La ocurrencia temeraria de los temerosos del poder, da pie a una vasta campaña oficial y oficiosa, a través de los medios que monopolizan y de las redes sociales que contaminan, en procura de la estigmatización del adversario, disidente u oponente.

Esta vez apuntaron hacia Nitu Pérez Osuna, reconocida periodista a la que tampoco le permiten salir del país. No es de la que transmite desde afuera, incluso, sin que nadie lo sepa, elevando sus epítetos heroicos y permitiéndose dictar cátedra de resistencia, sino a la que está aquí, opina para la discrepancia y la coincidencia, denuncia la tiranía y fácilmente se le ha encontrado en la lucha pacífica y cívica de calle, compartiendo con todos, sus riesgos y peligros.

Hace poco, concluimos un trabajo sobre el 1º de enero de 1958 para una revista especializada y, al adentrarnos en el tema de la sorpresa política y militar de entonces, lo hicimos con los llamados ruidos y señales que agobian a las dictaduras en agonía. Entre otros aspectos, concluimos en que los decisores políticos, más que los analistas de (contra) inteligencia, tienen por fundamento la predisposición personal, el prejuicio ideológico y, en definitiva, una contraproducente presunción política, cuya teoría, por cierto, tiene una connotación diferente a la que le concedió Pedro Díaz Seijas como vanidad, en un artículo publicado por El Nacional, Caracas, del 23/06/1983 (http://lbarragan.blogspot.com/2018/01/invadir-terrenos-ajenos.html). E, incluso, recordamos a un viejo articulista que, al comentar el triunfo electoral de Alfonsín en Argentina, Mariano Grondona, en la revista Visión del 21/11/83, refería: “Quizás los observadores han nacido para sorprenderse. Su función es anunciar lo obvio para admirarse luego ante la irrupción de lo inesperado” (http://lbarragan.blogspot.com/2018/01/victoria-de-su-propia-madurez.html).

A nadie puede sorprender lo que ocurre en la Venezuela que sabe muy bien que debe esperar de una dictadura, siendo obviamente Nitu Pérez Osuna y todas las Nitu que mantienen en pie su dignidad, un objetivo al que se le presume demasiado peligroso por sus ideas y denuncias. No hay señalamiento novedoso alguno contra ella o cualesquiera opositores, por modestos que sean, excepto se trate del régimen siempre sorprendido por la entereza y firmeza del venezolano.