El tenis lucha por sobrevivir en Cojedes

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Angel Torres Autor Estudiante tercer semestre de Comunicación Social, Universidad Santa Maria. Jugador y aficionado del tenis. Venezolano.

Corría el año 2003 cuando se inauguraron una serie de instalaciones deportivas en el estado Cojedes para ser utilizadas en los Juegos Deportivos Nacionales que se celebrarían ese mismo año. En un polideportivo, ubicado a las afueras de San Carlos, se desarrollarían varias disciplinas, entre las que obviamente estaría el tenis. Para ello, se construyeron siete canchas muy bien equipadas que inclusive contaban con iluminación artificial.

Hoy en día, luego de 14 años de afrontar el deterioro y la situación económica de nuestro país, sobrevive la Asociación de Tenis de Campo del Estado Cojedes; una escuela sin fines de lucro en la que se imparten clases de tenis a un pequeño grupo de jóvenes. Actualmente cuentan con tan solo 4 entrenadores que prestan su ayuda sólo por amor al deporte, debido a que el dinero que perciben por impartir clases no llega ni siquiera a un salario mínimo. Leonardo Rojas, Yhanisbel Silva, José Andrés Montilla y José García son quienes apoyan a la organización en esta difícil tarea.

Son varias las razones por las cuales esta organización está pasando por un momento tan difícil. Primero que nada, necesitan una cantidad razonable de alumnos para cubrir los gastos que representa sostener una escuela rentable; el problema es que ellos cuentan con tan solo 30 muchachos, quienes no pagan más de 25.000 Bs. al mes. Aunado a esto, han vivido durante los últimos tres meses una oleada de inseguridad: les robaron el 80% del cableado de la iluminación, los aires acondicionados de las oficinas, las piezas de baño e inclusive los delincuentes han destrozado parte de la infraestructura. La situación económica también ha hecho que la cantidad de alumnos haya disminuido considerablemente y, siendo honestos, es algo razonable cuando un par de zapatos nuevos equivale a más de 10 salarios mínimos.

El tenis lucha por sobrevivir en Cojedes

Sin embargo, esto no siempre ha sido así. Hace unos pocos años había muchos niños que iban a practicar frecuentemente, contaban con varios entrenadores y se respiraba un ambiente muy familiar y de alegría. Adicionalmente, tenían la capacidad de generar suficientes ingresos para pagar a sus entrenadores y poder hacer de vez en cuando alguna mejora a las canchas.

Actualmente la escuela se mantiene en pie contra viento y marea, cosechando buenos jugadores que suelen estar muy bien ubicados en el ranking nacional y están presentes en la mayoría de los torneos importantes. Estos jugadores entrenan una hora al día, además de otra hora de preparación física, de lunes a viernes.

En cuanto a los implementos necesarios para las clases, cuentan con pelotas que sobran de los torneos, o que en ocasiones dona la Federación Venezolana de Tenis. También piden a sus alumnos que donen sus raquetas pequeñas cuando ya no las necesiten; de esta manera, han creado un “banco de raquetas” que les permite prestar esta herramienta tan necesaria a niños que no puedan costearla.

Quizás lo más bonito que tiene esta escuela son sus aportes a la sociedad. Organizan una serie de eventos de masificación del tenis, en los que llevan raquetas, pelotas y unas cuantas mallas para poder instruir en este maravilloso deporte a personas de bajos recursos. “Hemos tratado de que no se vea como un deporte elitesco”, comenta Adela Mieres, presidenta de la asociación.

También suelen llevar niños de sectores de bajos recurso a las canchas para impartirles algunas clases. “Tenemos niños de los barrios El Paraíso y La Mapora. Les damos clases y tratamos de enseñarles todo lo que podamos”, cuenta Adela con orgullo.

A pesar de todo el esfuerzo que hacen por subsistir, necesitan apoyo de cualquier tipo. Las canchas y las redes se deterioran, también es imperante renovar las pelotas cada cierto tiempo y tener seguridad garantizada para poder desarrollar su deporte con la mayor tranquilidad posible.

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Yo he vivido personalmente parte de esta historia: en esta escuela comencé a querer este maravilloso deporte y he pasado cuatro años jugando en sus canchas. Absolutamente todas las personas que integran esta asociación me parecen dignas de admirar. Este tipo de situaciones reflejan lo que es realmente el tenis: luchar hasta el cansancio y nunca rendirte.

Me siento en el deber de felicitar a todos los integrantes de esta escuela, a los entrenadores, directivos y, sobre todo, a los atletas. Personas como ustedes son las que permiten que no mueran las esperanzas de tener una Venezuela mejor.

Fuente VIDA Y TENIS