Dip Luis Barragán: Esta enfermiza dictadura destruye el patrimonio histórico y arquitectónico de los venezolanos

“Convertido por todos estos años en un vulgar farallón propagandístico, ahora el viejo edificio sede del SAIME, en Caracas, está sufriendo de visibles modificaciones estructurales que terminarán por destruirlo definitivamente como un importante referente histórico y arquitectónico”, denunció el diputado Luis Barragán.

 

Al demostrar fotográficamente los más recientes trabajos que se realizan en el viejo inmueble, ubicado en el centro histórico de Caracas, hizo énfasis en la irregular construcción de las plantas adicionales en la parte central de la fachada principal que afecta no sólo el diseño original, tapiando numerosas ventanales, sino también incide en el deterioro físico de una edificación que tienen por empeño ranchificar.

 

“No existe jefe de alguna dependencia oficial, por modesta que sea, que no se vea obligado a convertir su despacho en un tarantín publicitario, pero – desde hace más de una década – la  sede del SAIME ha consolidado esta suerte de arquitectura-pancarta, abierta a las interesadas, rentables y recurrentes remodelaciones que no, a la restauración necesaria, porque – además –  esta enfermiza dictadura tiene el empeño el de quebrar nuestra identidad urbana, destruyendo todo nuestro patrimonio cultural. El inmueble que, antes, muy bien  armonizaba con el complejo recreativo, comercial y de oficinas, como fue el Centro Simón Bolívar, hora, no por casualidad con muchos años de remodelaciones inconclusas, ejemplifica cuán lejos ha llegado la deliberada estética de la precariedad que compagina exactamente con la profunda crisis que afecta al país, sometido a la censura, la hambruna y la inseguridad”.

El parlamentario de Vente Venezuela, ha denunciado la situación hoy agravada, desde 2012, en las comisiones de Cultura y de Desarrollo Social, incluyendo las sesiones plenarias de la Asamblea Nacional, en torno a una obra del arquitecto Carlos Guinand, autor también de edificios emblemáticos como el Galipán, Easo y el hotel Tamanaco, estimando la situación como suficiente para exigir la inmediata paralización de las obras por las autoridades patrimoniales que deben establecer las responsabilidades correspondientes.

 

“Ojalá – comentó – lo haga el Instituto de Patrimonio Cultural, aunque paradójicamente – congraciándose – hizo del quiste de cemento que puso el alcalde Jorge Rodríguez en el Palacio Municipal, un motivo para condecorarlo”.

 

Finalmente, acotó el diputado Barragán: “Exhortamos al Colegio de Ingenieros de Venezuela a pronunciarse sobre las reformas estructurales de la sede del SAIME que, además, destruyen un importante patrimonio histórico y arquitectónico de la ciudad, mediante un informe técnico que oriente a  la opinión pública y actualice la investigación parlamentaria que ha de proseguir”.