USB 350

Luis Barragán

Vacante el vicerrectorado académico de la Universidad Simón Bolívar (USB), la dictadura creyó hallar la oportunidad para  una ofensiva adicional a las ya emprendidas contra una institución a la que también le ha prohibido celebrar sus elecciones.  . Reivindicando el derecho constitucional a la autonomía, la comunidad de Sartenejas optó por una consulta abierta y eligió al profesor Oscar González, entre dos aspirantes más, para ocupar tan importante responsabilidad.  Empero, el ministerio de Educación Superior convocó y decidió por el  Consejo Nacional de Universidades (CNU), beneficiando al profesor Luis Holder, proveniente de las aulas militares, completamente ajeno a la USB en la que alguna vez quiso dar clases, vencido – incluso, lo señala el presidente de la APUSB – por el miedo escénico.

 

La nada casual testarudez ministerial, ha convertido al Prof. Holder en una suerte de Katherine Harringhton, la supuesta vicefiscal, imponiéndole la ingrata tarea de una usurpación que, realmente, se convierte en la difícil prueba de una fidelidad ilimitada. Y, así como procedió correctamente la comunidad universitaria con la consulta popular que favoreció al Prof. González, a pesar de la ingenua asistencia del rector Enrique Planchart a la sesión cantada del CNU que no lo escuchó, cuya composición oficialista es sabida,  tan esmerado en publicitar la decisión como unánime, hace otro tanto al invocar y aplicar el artículo 350  constitucional.

 

Nos satisfizo la noticia, porque es harto conocido el papel histórico que ha jugado la universidad venezolana en las luchas por la libertad y la democracia. Y, ubicada en la vitrina metropolitana de Caracas, se ha convertido en emblema, símbolo y acicate, como lo fue  la Universidad Central de Venezuela (UCV), incluyendo  a los liceos públicos, en las postrimerías de la dictadura de Pérez Jiménez.

 

Razones de agradecida afinidad cívica, comprometido nuestro trabajo parlamentario con los aportes académicos que le han contribuido, derivando en una amistad con profesores de una probada  trayectoria, honestidad intelectual y preocupación venezolanista, hemos seguido cercanamente el caso de la USB. Distintos eventos, foros y asambleas, con el concurso de las autoridades, el profesorado, el estudiantado y el personal administrativo, dan cuenta de una movilización que reivindica fundamentalmente a la ciudadanía.

 

Huelga disertar sobre el papel de la universidad en la reconquista de la vida democrática, pero en estas horas difíciles, al anticiparnos a la acostumbrada entrega del lunes de nuestro modesto texto, las jornadas del 16 de julio tienen un magnífico antecedente en la USB. Llegará el momento de escribir la historia que, duramente, se realiza.

@LuisBarraganJ